Muchos alimentos contienen nutrientes que favorecen un descanso profundo y un sueño reparador. Si das vueltas en la cama por la noche, te cuesta conciliar el sueño o te despiertas agotado, prueba a añadir algunos de estos a tu rutina nocturna.
Nueces

Repletas de magnesio y triptófano, las nueces ayudan a calmar el sistema nervioso y favorecen la producción de serotonina y melatonina en el cuerpo, claves para conciliar el sueño más rápido.
Almendras
Un pequeño puñado antes de acostarse puede favorecer un sueño más profundo y reparador gracias a su contenido de magnesio. También puede ayudar con los dolores de cabeza.

Queso y galletas
Los lácteos son ricos en calcio, lo que ayuda a prevenir los calambres nocturnos y favorece la producción de melatonina. Prueba una pequeña porción de queso y galletas con leche, yogur o kéfir.

Lechuga
La lechuga contiene lactucarium, un sedante natural. Disfrútela cruda o en infusión: remoje cuatro hojas de lechuga con un puñado de menta durante 15 minutos antes de acostarse.

Pretzels y galletas
Los refrigerios con un IG alto pueden provocar somnolencia al aumentar el triptófano en el cerebro. Mantenga las porciones pequeñas y evite los sabores picantes cerca de la hora de acostarse.

Atún (y salmón)
Los pescados grasos son ricos en vitamina B6, que el cuerpo utiliza para producir serotonina y melatonina. Otras fuentes de vitamina B6 son el ajo y los pistachos.

Arroz
El arroz blanco (con un IG alto) puede ayudarle a conciliar el sueño más rápido al favorecer la disponibilidad de triptófano durante la noche.

Jugo de cereza
El jugo de cereza ácida aumenta la melatonina de forma natural. Un vaso antes de acostarse puede ayudarle a conciliar el sueño más rápido y despertarse con menos frecuencia.

Cereal
Un simple tazón de cereal con leche combina carbohidratos que favorecen el sueño con calcio para un refrigerio fácil y satisfactorio para la hora de acostarse.

Té de manzanilla
La manzanilla contiene apigenina, que ayuda a relajar los músculos, calmar el sistema nervioso y aliviar el insomnio, la ansiedad y los dolores de cabeza.
Té de maracuyá
Rico en vitaminas y minerales (B, C, E, K), el té de maracuyá favorece la relajación, el estado de ánimo y un sueño saludable.
Miel
Una cucharada de miel, especialmente en té de manzanilla, puede aumentar suavemente la insulina, ayudando al triptófano a entrar al cerebro y favorecer un sueño reparador durante toda la noche.
Verduras de hoja verde
La col rizada, la espinaca y las hojas de mostaza aportan calcio que ayuda a la producción de melatonina.
Camarones y langosta
Los mariscos como el camarón, la langosta y el cangrejo son buenas fuentes de triptófano, que favorece la relajación y un sueño profundo.
Hummus
Comer proteínas antes de dormir te mantiene saciado y con energía. Prueba el hummus con galletas o verduras frescas para un refrigerio relajante que te ayude a dormir.

